Una mano para cambiar la vida de mis padres
Mi nombre es Leonardo Jose Ricon Vélez y hoy me atrevo a contar mi historia, no para dar lástima, sino porque creo que cada persona merece una oportunidad para levantarse.
Soy migrante venezolano. Dejé mi país buscando algo simple: estabilidad, salud y un futuro mejor. En el camino he vivido momentos muy duros: incertidumbre, soledad, problemas económicos y de salud. A veces he tenido que elegir entre comer o pagar un pasaje. A veces he dormido con hambre, pero nunca sin esperanza.
Hace poco fui diagnosticado con una bacteria en el estómago (Helicobacter pylori), lo que me ha causado dolores, náuseas y malestar constante. Aun así, sigo luchando cada día por no rendirme. Trabajo cuando puedo, aprendo por mi cuenta y trato de mantenerme fuerte, aunque muchas veces me sienta cansado física y emocionalmente.
No tengo familia aquí que me respalde. Todo lo que soy, lo he construido solo, con miedo, con fe y con ganas de salir adelante.
Hoy no pido ayuda para quedarme quieto.
Pido ayuda para levantarme.
Mi sueño es estabilizarme económicamente, poder atender mi salud y crear un proyecto que no solo me ayude a mí, sino que también me permita ayudar a otras personas que están pasando por lo mismo que yo: migrantes, personas sin oportunidades, personas que sienten que el mundo se les vino encima.
Sé que un dólar puede parecer poco, pero para mí representa comida, medicina, transporte y la posibilidad de seguir luchando.
Cada aporte es una mano extendida cuando el cuerpo ya no puede más.
No quiero ser una historia de derrota.
Quiero ser una historia de transformación.
Si estás leyendo esto, gracias por tu tiempo.
Si decides apoyarme, prometo no rendirme.
Que Dios y la vida te lo multipliquen. 🙏